sábado, 6 de marzo de 2010

Diario de una marciana

 

En misión especial intergaláctica. Mi cometido es investigar este planeta y enviar a mis superiores informes detallados con todo tipo de datos relevantes sobre el proceder de algunos de los habitantes de La Tierra, en concreto los humanos, con el fin de estudiar una posible invasión.

En la foto podéis ver el momento de mi llegada a La Tierra y mi transformación en humana. Apasionante.

Desde ese momento me he dedicado a observar a los humanos, estudiar sus conductas y recopilar información sobre ellos, que posteriormente envío a mi planeta. La táctica que empleo consiste en ofrecerles algo que demandan continuamente: alguien que les escuche. Ese alguien soy yo, lo cual parecen agradecer mucho porque durante nuestras conversaciones me suelen dar grandes cantidades de información, sobre todo de carácter íntimo y emocional, lo cual me viene de perlas para realizar mi cometido.

En ocasiones, para no levantar sospechas, suelo aparentar que yo también necesito que alguien me escuche, pero la mayoría de las veces los humanos no son receptivos a estas insinuaciones, por lo cual creo que aún no han llegado a sospechar de mi procedencia interestelar.

Me tiene algo intrigada el hecho de que, por más informes que envío, mis superiores aún no parecen tener suficientes datos para proceder a la invasión, de forma que mi misión se va alargando hasta límites imprevistos. O bien mis informes, a pesar de ser muy extensos, no contienen todos los datos necesarios, o bien, y yo me inclino más por esta última opción, mis congéneres se están pensando muy mucho invadir un planeta poblado por semejantes seres.

Mientras tanto, intento acostumbrarme a su forma de vida, a su manera de pensar, de actuar… pero debo reconocer que me cuesta mucho, lo cual tampoco parece importar demasiado a los humanos.

Una de las cosas que más me gustan de este planeta son los almendros. Los almendros pertenecen a una forma de vida que ellos llaman árboles, y sirven para indicar, en mitad del más crudo invierno, que ya falta poco para que llegue el buen tiempo. Cuando esto está a punto de suceder, los almendros se llenan de bolitas blancas, que, bajo la lluvia, te hacen pensar en el sol, y así, por medio de la telepatía colectiva, al pensar todo el mundo en el sol, se le convoca y éste aparece aproximadamente un mes después. Los humanos son muy poco hábiles en el terreno de la telepatía y no consiguen acelerar el proceso.

Hoy he visto un almendro en flor.

Continuará…

viernes, 12 de febrero de 2010

Presencias y ausencias




No deja de ser curioso comprobar cómo el “no ser” es mucho más poderoso que el “ser”.
Cuando estabas era muy fácil ubicarte en un punto concreto: al otro lado de un número (o, más frecuentemente, en “llamadas perdidas” jeje…),  entre cuatro paredes,  compartiendo conmigo una mesa, o volando hacia la isla de mis sueños…
Pero cuando no estás, de pronto se llena el universo de tu ausencia: en cada esquina por la que no aparecerás, en cada llamada que no recibiré, en cada clase a la que ya no asistirás, o en cada conversación que no dejaré para mañana ;-)
Por más que te imagines, que te cuenten, que leas… nadie te previene contra  la omnipresencia de las ausencias…
…debe ser eso que llaman “echar de menos”.

martes, 2 de febrero de 2010

Números


De pequeña me encantaba el cuatro... dos más dos, cuatro; dos por dos, cuatro, ¡es casi perfecto!

Si ibas más allá tenías el dieciseis: cuatro por cuatro... ¿se puede pedir más?, pero, aun así, el cuatro era mejor, el cuatro era genial...

Hasta hace poco...

Seguro que en algún momento me volveré a reconciliar con el cuatro, pero ahora no: ahora he descubierto que el cuatro es un número de mierda...

...he descubierto que me gustaba más el cinco...

jueves, 28 de enero de 2010

Mi padre



Mi padre era un tipo excepcional. Por muchos motivos.
Yo he ido aprendiendo esta lección poquito a poco a través de los años (menos de los que hubiera querido), y hoy ha venido mucha gente a recordármelo, para que no se me olvide. 
Mucha gente. 
Para que no se me olvide.
Él me enseñó a elegir la risa, a esperar manos abiertas, a fabricar síes.
Me regaló un mundo en el que a veces de las penas brotan alegrías.
Me regaló comprensión cuando ni siquiera yo me comprendía.
Me regaló la pasión por querer ver la parte más bonita de la vida.
Por eso, aunque hoy estoy triste, no me sale muy bien: a la vez estoy un poco alegre.
Porque no sé si habrá sido el mejor padre del mundo, pero sé que ninguno podríamos haber soñado uno mejor.
Porque te quiero. Y lo sabes. Y me gusta. Y lo sabes.
Y te quiero.

miércoles, 20 de enero de 2010

Ya basta por hoy


Con estas palabras doy por finalizada mi jornada cerebral. Cierro la ventana a mis preocupaciones. Dejo abierta una ranura para que entre aire fresco y echo a volar.

Mozart me ayuda.

Esta vez las lágrimas salen solas, no hace falta disimular, nadie me ve, nadie me mira, me dejo llevar.

No estoy triste, no estoy alegre. Me atrevería a afirmar que ni siquiera estoy.

Vuelo por entre las sombras, me instalo en mis pensamientos, se desvanece el mundo, me vuelvo nube y echo a llorar en un cielo azul, transparente de emociones, eterno y leve.

La música me habla de mundos perdidos, de viajes lejanos, de abismos, de futuro, de paz… me envuelve, me hipnotiza, me deshago, vuelo alto, dejo de pensar.

Pasan horas, días, semanas. Un instante más cerca de hoy que de ayer me llama y me dice “ven, sígueme…”

Y encuentro abismos de ternura, que no sé lo que son, pero saben a gloria entre tanta tempestad.

Y encuentro amaneceres de días que no serán, anocheceres que no tendrían que haber sido, mañanas que no llegarán, ilusiones que se van.

Y encuentro días perdidos en un rincón, tardes de ilusión, veranos al sol…

Y encuentro llaves que abren todos los corazones menos el tuyo, puertas que cierran todos los hogares menos el mío, lámparas que iluminan la tempestad.

Y me veo por dentro, y me da miedo, y no quiero mirar.

Y confundo el amor y el deseo. Y te quiero.

Y puede que no sepa lo que quiero, pero sé lo que no quiero.

Y no quiero dejarme de ilusionar.


lunes, 18 de enero de 2010

Hoy toca escribir


Ayer tocaba crecer, estudiar, trabajar, tener novio…

Luego tocaba casarse, tener hijos…

Más tarde tocaba estar toda la vida juntos viendo crecer a los retoños, alimentarlos, protegerlos, cuidarlos, enseñarles en cada momento lo que toca… toda la vida…

Por último toca sentarse a terminar de ver pasar la vida, pensar: “qué bien he vivido”, y desaparecer. Si es posible con una sonrisa en los labios.

Va por todos los valientes que se atreven a pasar por encima del estúpido sentimiento de culpa que esta endiablada sociedad nos hace sentir cuando nos salimos del camino marcado.

Va por todas las personas que buscan la felicidad, la atisban a lo lejos, tiran con mucho cuidado del frágil hilo que les conduce a ella, sin romperlo, y la encuentran intacta esperando a ser disfrutada.

Va por todas las personas que serán felices porque otros antes han decidido que merece la pena ser felices.

Va por todas las personas que sufrirán esperando a ver de qué lado se inclina la balanza, cruzando los dedos y descubriendo que nada es blanco, nada es negro…

Va por todas las lágrimas que derramaremos en el camino, porque con ellas bruñiremos el escudo mágico que nos protegerá frente al dolor que nos espera.

Va por ti. Va por mí.

Hoy toca brindar por los valientes.


jueves, 31 de diciembre de 2009

Sin palabras...



Hoy hemos tenido el Concierto de nuestro Taller de Coro y Orquesta Navideño de elviolin.com...

Siempre me emociona escuchar a mis alumnos. Aunque algunos hoy eran más bien "alumnos prestados", durante tres días han sido "mis alumnos". Les estoy dirigiendo y pienso: "¡qué bien lo hacen!". Miro sus caras y pienso "¡Se lo están pasando genial!" Ojalá mis profesores hubiesen podido decir eso de mí en muchas más ocasiones...

Pienso en la sociedad en que vivimos, y me pregunto cuántas actividades existen realmente en las que adultos y niños puedan compartir su ocio sin que ninguno de ellos se aburra o piense que pierde el tiempo (¡recordemos que estamos en vacaciones!)

Hoy hemos visto en un mismo escenario (¡juntos, pero no revueltos!) a padres hijos, hermanos, primos, compañeros de estudios, otros que no se conocían de nada... algunos llevan varios años tocando un instrumento, otros tan sólo meses, y a otros simplemente les apasiona cantar...

Al otro lado del escenario había más padres, más hermanos, más primos, amigos, algún que otro abuelo, y algunos que se han acercado sólo porque sabían que hoy tocábamos (¡¡¡Gracias!!!)

Hoy sobran las palabras, los hechos han hablado por sí solos... sólo espero, como creo, que vosotros os lo hayáis pasado tan bien como yo.

Muchas gracias a todos por participar y por hacer realidad este sueño: divertirnos haciendo música juntos.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Silencio




Nada. Ni una palabra.

Y pasa el tiempo. Y nada.

Y a nadie le importa. No pasa nada.

Si no te ríes, si no lloras, si no preguntas… desapareces, y no pasa nada.

El silencio que tú no llenas no suena a nada. El espacio que dejas se muere en el tiempo. O no. No pasa nada.

Sólo quería que lo supieras. Si tú no estás, no pasa nada.

Nada.

viernes, 30 de octubre de 2009

El secreto


Tengo el secreto para no envejecer: no dejar nunca de aprender.


No dejar que nos abandone esa curiosidad infantil por todo lo nuevo. Buscar en cada situación una sorpresa, algo único, un motivo para aprender, para seguir vivo, un reto…


Pasar por la vida con la mente despierta, empaparnos de las experiencias, dejar que nuestros sentidos se llenen de cada momento vivido, de cada viaje que hemos compartido.


Caminar disfrutando el camino, pasear por el borde del sendero para abrir los ojos a lo desconocido.


No esperar a que llegue la vida, lanzarnos a ella, llamar a la puerta, preguntar siempre, saborear la subida.


No esperar la noche sin disfrutar del día, no saborear el postre sin probar la comida, no mirar al cielo sin sentir los pies en el suelo, no dar nada por hecho, no dormirnos en el ayer…


No dejar nunca de aprender.


martes, 20 de octubre de 2009

Me presento


Te vas a venir conmigo.


Vas a aceptarme. Sin preguntar, sin dudar, sin pensar…


Cuando estés triste te bastará saber que estoy ahí.


Cuando estés alegre lo celebrarás conmigo.


Si te asaltan las dudas, las alejarás pensando en mí.


Si te equivocas, sólo tendrás que pedir perdón.


Si aciertas me tendrás que dar las gracias, es lo justo.


Yo no decido lo que te pasa, pero si te gusta me alegrará que pienses en mí.


Cuando te atormenten las injusticias deberás pensar aún más en mí. Y eso te consolará.


Cuidado con pensar que soy injusto: es la peor injusticia que puedes cometer conmigo.


Cuando creas que no me encuentras, tendrás que buscar en tu interior. No me preguntes cómo, pero ahí estoy.


Me verás en cada una de las personas que te rodean, y todas ellas se verán magnificadas a través de mí.


Me verás en cada río, cada árbol, cada montaña.


Estoy donde tú estás. Y donde no.


Me presento: soy tu dios.